El viejito Mario tenía que hacerse un espermograma. Fué a la farmacia y compró un frasquito. Ya en casa, fué al baño y probó con la mano derecha, luego con la izquierda y hasta con las dos, y nada.
Entonces, llamó a su mujer. Ella probó con la mano derecha, luego con la izquierda, con las dos y hasta con la boca y tampoco conseguió nada.
No viendo otra opción, ella llamó a la vecina. Esta, queriendo ayudar, aunque bastante preocupada, probó con la derecha, con la izquierda, con las dos manos, y ya muy seria, pidió permiso y probó con la boca, pero no tuvo suerte!
La vecina, estonces, sin darse por vencida, llamó a su hija de 18 años, era la joven más sexy y encantadora del barrio.
Y una vez más se repitieron las tentativas... una mano, otra, las dos,boquita, pero... tampoco lo consiguó....
Ahhhhh... el viejito triste, cabeza baja, volvió a la farmacia y devolvió el frasquito diciendo:
- Por favor señor! me puede cambiar por otro frasquito, porque en mi casa nadie consiguió abrir este!!!
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